ATE advierte por una “privatización encubierta” de Fabricaciones Militares
La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) expresó su preocupación por el proceso impulsado por el Gobierno nacional sobre las distintas unidades de Fabricaciones Militares y advirtió que las condiciones establecidas en los pliegos internacionales podrían derivar en una “privatización encubierta” de la empresa, incluida la planta ubicada en Río Tercero.
El dirigente gremial David Salto aclaró que desde el sindicato no se cuestiona la posibilidad de incorporar inversiones destinadas a mejorar la capacidad productiva, modernizar las instalaciones y fortalecer Fabricaciones Militares. Sin embargo, señaló que el principal punto de conflicto está en las condiciones fijadas para el proceso licitatorio, publicadas en el Boletín Oficial a fines de julio.
Uno de los aspectos que genera mayor rechazo en ATE es la exigencia de que los inversores adquieran como mínimo el 51% de las acciones, lo que implicaría transferir la mayoría accionaria y, por lo tanto, el control de las decisiones de la empresa.
A esto se suma, según denunció Salto, que los pliegos establecen condiciones que excluyen la participación de capitales nacionales y reservan el proceso para inversores extranjeros.
Desde el gremio también cuestionaron el mecanismo utilizado por el Gobierno nacional. ATE sostiene que se estaría recurriendo al Decreto 70/2023 para avanzar sin intervención del Congreso Nacional, pese a que la Ley Bases había excluido expresamente a Fabricaciones Militares del listado de empresas sujetas a privatización.
Preocupación por la soberanía y la defensa
Otro de los ejes planteados por ATE está relacionado con el carácter estratégico de Fabricaciones Militares. El sindicato considera que la transferencia del control productivo a empresas vinculadas a capitales extranjeros podría generar riesgos para la soberanía nacional y para la capacidad del país de producir insumos destinados a la defensa.
En ese sentido, Salto advirtió sobre las consecuencias que podría tener la pérdida del control estatal en un contexto internacional marcado por conflictos y tensiones geopolíticas. La preocupación alcanza especialmente a la capacidad de abastecimiento de las Fuerzas Armadas y, en particular, del Ejército Argentino.
La situación adquiere especial relevancia para Río Tercero, donde Fabricaciones Militares constituye históricamente una de las principales industrias vinculadas a la producción estratégica y tiene un fuerte impacto en la actividad económica y laboral de la ciudad.
Incertidumbre entre los trabajadores
El proceso también genera preocupación entre los trabajadores de las distintas plantas de Fabricaciones Militares. La apertura de sobres de la licitación está prevista para mediados de septiembre y, de acuerdo con ATE, todavía existen interrogantes respecto del futuro encuadre legal de los empleados y de las condiciones en las que continuarán desarrollándose los puestos de trabajo.
Frente a este escenario, el sindicato anticipó que trabaja en la elaboración de presentaciones judiciales y recursos de amparo para cuestionar el proceso.
Paralelamente, ATE busca construir acuerdos con distintos sectores del Congreso Nacional con el objetivo de frenar la transferencia de la mayoría accionaria estatal y abrir una discusión política sobre el futuro de Fabricaciones Militares.
El gremio sostiene que el debate no debería centrarse únicamente en la llegada de inversiones, sino también en quién tendrá el control de una empresa considerada estratégica para la producción, la defensa y la soberanía nacional.
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