Caen 10% las acciones argentinas, sube el riesgo país y se dispara el petróleo
La intensificación del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán, impactó de lleno en los mercados internacionales. Las bolsas operaron en baja, los bonos retrocedieron y el precio del petróleo alcanzó su nivel más alto en dos años ante el temor por el suministro energético.
En el premarket de Wall Street, las acciones argentinas llegaron a registrar caídas de hasta 15% y, hacia media tarde, retrocedían en torno al 10%. Entre las mayores bajas se ubicaban los papeles de Banco Supervielle (-10%), BBVA (-8,1%), IRSA (-7,2%) y Telecom Argentina (-6,8%).
Los bonos soberanos en el exterior mostraban pérdidas de hasta 1,9%, lo que empujó el riesgo país a 588 puntos básicos, 27 unidades por encima del cierre previo.
En el plano cambiario, el dólar oficial subía $15 y se ofrecía a $1.385 para la compra y $1.435 para la venta en el Banco de la Nación Argentina.
Las bolsas europeas y asiáticas también operaron en terreno negativo, con retrocesos cercanos al 3%. En Asia, el índice Hang Seng cerró con una baja de 1,12%, mientras que el Nikkei 225 perdió 3,05%. En Estados Unidos, los futuros anticipaban nuevas caídas: el Dow Jones Industrial Average retrocedía 1,68%, el S&P 500 1,6% y el Nasdaq Composite 2,16%.
El petróleo fue el principal termómetro de la crisis. Los futuros del Brent treparon hasta 8,5% y superaron los US$84 por barril, un máximo desde enero de 2024. Al mediodía, el contrato se ubicaba en US$82,26, con una suba de 7,27%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) cotizaba a US$76,08, con un avance de 6,88%.
La reacción se explica por el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula cerca del 20% del comercio mundial de crudo y gas. Desde Irán advirtieron que podrían bloquear esa vía, lo que elevó la preocupación sobre el abastecimiento global y disparó también los precios del gas en Europa.
En la Argentina, el Gobierno sigue de cerca la evolución de las materias primas por su potencial impacto inflacionario. El ministro de Economía, Luis Caputo, calificó el escenario como un "shock externo fuerte" y sostuvo que "el mejor escudo es tener la macroeconomía ordenada".
El alza del crudo también reavivó la discusión sobre los combustibles. Analistas del sector estiman que por cada US$10 que sube el Brent, los precios en surtidor podrían aumentar entre 3% y 4% si las petroleras trasladan el incremento. No obstante, el presidente de YPF, Horacio Marín, buscó llevar calma: "No va a haber cimbronazos con el precio de los combustibles", afirmó, y señaló que la compañía toma como referencia promedios y no picos diarios.
El mercado, sin embargo, mantiene la cautela ante un conflicto que combina tensión geopolítica, amenazas sobre rutas energéticas clave y un posible traslado a inflación a nivel global.
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