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Di Palma alertó que la falta de inversión mantiene a la Argentina en una crisis energética permanent

Alejandro Di Palma aseguró que la Argentina enfrenta un ciclo recurrente de crisis energética por la falta de inversión en infraestructura. Cuestionó las restricciones al suministro de gas, el impacto sobre la industria y descartó una baja en el precio de los combustibles en el corto plazo.

En una entrevista con Córdoba Federal, el coordinador de estacioneros Autoconvocados del Centro del País, Alejandro Di Palma realizó un crítico análisis sobre la actualidad del sistema energético argentino y sostuvo que existe una marcada diferencia entre las proyecciones oficiales y la realidad que enfrentan tanto los usuarios como el sector productivo.

Según explicó, mientras desde el Gobierno se plantea un escenario de crecimiento basado en el potencial exportador de recursos como Vaca Muerta, cada año se repiten los mismos inconvenientes: cortes de energía eléctrica durante el verano por la saturación del sistema y restricciones en el suministro de gas durante el invierno.

Di Palma sostuvo que el principal problema no radica en la disponibilidad del recurso, sino en la falta de infraestructura para transportarlo hacia los principales centros de consumo. En ese sentido, afirmó que la escasa inversión estratégica acumulada durante décadas impide aprovechar plenamente el potencial energético del país.

Di Palma también hizo referencia a las consecuencias económicas de esta situación. Señaló que, por tercer invierno consecutivo, numerosas estaciones de servicio debieron interrumpir el expendio de GNC debido a las restricciones en el suministro, una medida que afecta tanto a los expendedores como a miles de usuarios. Como ejemplo, recordó el reciente caso de Paraná, donde se registró una interrupción total del servicio de gas.

La crisis, indicó, también golpea con fuerza a la industria. Explicó que importantes empresas automotrices y siderúrgicas decidieron detener su producción antes que afrontar los elevados costos del gas importado adquirido en el mercado spot, cuyos valores se ubican entre los 22 y 25 dólares por millón de BTU.

"Cuando estás obligado a pagar un precio desorbitante por la energía y no podés trasladarlo al consumidor, la única alternativa es suspender personal y apagar la producción", expresó Di Palma. En ese marco, advirtió que cerca de la mitad de la capacidad industrial del país permanece inactiva como consecuencia de los altos costos energéticos y la incertidumbre en el abastecimiento.

Respecto al precio de los combustibles líquidos, el especialista descartó que pueda registrarse una baja en el corto plazo. Argumentó que las empresas petroleras no tienen incentivos para reducir sus márgenes luego de los incrementos aplicados, mientras que el Estado necesita sostener la recaudación tributaria vinculada al sector.

Finalmente, estimó que los combustibles continuarán ajustándose gradualmente en línea con la inflación y advirtió que, una vez finalizado el invierno, la problemática del gas dejará de ocupar el centro de la escena, aunque volverá a manifestarse durante el verano bajo la forma de cortes de energía eléctrica. Para Di Palma, sin un plan sostenido de inversión en infraestructura energética, la Argentina continuará repitiendo un ciclo de crisis que afecta tanto a los hogares como al aparato productivo.
 

 

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