El petróleo se dispara y las bolsas caen por la escalada bélica en Medio Oriente
Los precios internacionales del petróleo registraron fuertes subas este lunes y las bolsas de todo el mundo operaron en baja, en reacción a la escalada militar en Medio Oriente y a la interrupción del tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz, tras los ataques de represalia de Irán.
El crudo Brent llegó a subir hasta un 8% en las primeras operaciones, luego de que bombardeos iraníes afectaran infraestructura energética clave y generaran temores sobre el abastecimiento global. La tensión se agravó tras el ataque a la refinería de Aramco en Ras Tanura, una de las más grandes del mundo, ubicada en Arabia Saudita, y a un buque petrolero en el golfo de Omán.
En paralelo, el petróleo WTI alcanzó un máximo intradiario de 75,33 dólares por barril, tras una suba superior al 12%, su nivel más alto desde junio. Luego moderó el avance y se ubicó en torno a los 72,17 dólares, con una ganancia cercana al 7,7%. En tanto, los futuros del Brent tocaron los 82,37 dólares —un alza de hasta 13%— antes de retroceder y cotizar con un incremento de alrededor del 8%.
La escalada se produce en un contexto de fuerte incertidumbre por el conflicto en el Golfo Pérsico, donde el estrecho de Ormuz —paso clave entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo— volvió a quedar parcialmente afectado. Analistas del mercado advirtieron que, de prolongarse las hostilidades, el barril podría acercarse a los 100 dólares, aunque la reacción inicial fue más moderada que algunos escenarios extremos anticipados.
"La última reacción del mercado refleja la incertidumbre sobre la magnitud y la duración del conflicto, y el impacto que puede tener el futuro político de Irán sobre la estabilidad regional", señaló James Hosie, de Shore Capital. En la misma línea, Torbjorn Soltvedt, analista de Verisk Maplecroft, afirmó que el ataque a Ras Tanura “marca una escalada significativa”, al colocar a la infraestructura energética del Golfo como objetivo directo.
El recrudecimiento de la crisis se produce tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, en una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel. Desde entonces, Irán lanzó misiles contra territorio israelí y contra países árabes aliados de Washington, en una secuencia de ataques que mantiene en vilo a los mercados internacionales.
El impacto se trasladó de inmediato a las bolsas. En Europa, el índice paneuropeo STOXX 600 cayó alrededor de un 1,8% y tocó su nivel más bajo desde mediados de febrero, con la mayoría de los sectores en terreno negativo. En contraste, las acciones de grandes energéticas como Shell, BP y TotalEnergies subieron más de un 5%, en línea con el alza del crudo.
En Wall Street, los futuros de los principales índices operaban con bajas cercanas al 1%, mientras que el Dow Jones también mostraba descensos, en un clima de alta volatilidad ante el riesgo de un corte prolongado en el suministro energético.
La búsqueda de activos de refugio impulsó inicialmente al oro, que llegó a cotizar cerca de los 5.400 dólares la onza en Nueva York, aunque luego recortó ganancias y se ubicó en torno a los 5.361 dólares. Analistas de JP Morgan anticiparon un aumento de la prima de riesgo del metal precioso en el corto plazo, como consecuencia directa del conflicto y de la incertidumbre geopolítica.
Los mercados internacionales iniciaron así el mes de marzo con un marcado sesgo negativo, afectados por la intensificación del conflicto en Medio Oriente y por el temor a un impacto duradero sobre la energía, el comercio global y la estabilidad financiera.
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