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Etiquetado frontal: advierten que su derogación es un ataque a la salud pública

La nutricionista María Belén Núñez cuestionó el proyecto del Gobierno para eliminar los octógonos negros. Aseguró que la ley actual redujo el consumo de ultraprocesados y defendió su efectividad.

La iniciativa del Gobierno nacional de avanzar en un proyecto parlamentario para derogar la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable —conocida popularmente como Ley de Etiquetado Frontal— generó un fuerte rechazo en los sectores científicos y de la salud pública.

La licenciada María Belén Núñez, nutricionista e integrante fundadora de la Sociedad Argentina de Nutrición en Alimentos Reales (SANAR), manifestó en diálogo con Cadena 3 su "profunda preocupación" ante la propuesta oficial y defendió la vigencia de los octógonos negros como una herramienta indispensable de información.

La especialista, quien participó activamente en la redacción de la normativa original promulgada en 2022, calificó como "falaces e irreales" los argumentos comerciales y de exportación que el Ejecutivo utiliza para justificar la eliminación de los sellos de advertencia. 

Según su postura, ningún país con este sistema interrumpió su comercio internacional, ya que las industrias adaptan sus embalajes a los mercados de destino.

"Estamos ante un problema de salud pública creciente, con altos niveles de obesidad, hipertensión y diabetes que aparecen en edades cada vez más tempranas. La ley no prohíbe absolutamente nada; solamente informa para que el consumidor pueda tomar decisiones con total libertad y autonomía", afirmó Núñez.

 

A contramano de los fundamentos del nuevo proyecto gubernamental, que sostiene que el sistema actual genera confusión en el consumidor, la integrante de SANAR respaldó la efectividad de la norma con datos estadísticos del propio Ministerio de Salud de la Nación. 

Precisó que los estudios oficiales de impacto demuestran que el 90% de la población aprueba la ley y que ya se registran cambios concretos en la dieta de los argentinos, reflejados en una sensible baja en el consumo de galletitas, jugos industriales y yogures azucarados.

Finalmente, la licenciada advirtió sobre el peligro de dar marcha atrás con la regulación del marketing dirigido a las infancias, un punto que la reforma oficial contempla flexibilizar. 

Explicó que los personajes infantiles en los envases funcionan como "gatillos de compra" muy potentes. Detalló que, gracias a la ley vigente, muchas empresas optaron por reformular sus productos y quitarles el exceso de azúcar o sodio para poder mantener sus dibujos animados en las góndolas.

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Cadena 3

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