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Fernando Savore alertó por la pérdida del poder adquisitivo: “El 20 de cada mes ya es fin de mes”

El dirigente de los almaceneros analizó el impacto de los aumentos en alimentos, servicios y transporte. Advirtió que las familias llegan con mayores dificultades a fin de mes y destacó el crecimiento de las marcas Pyme como alternativa frente a las primeras marcas.

El dirigente del sector almacenero Fernando Savore trazó un preocupante diagnóstico sobre la situación económica que atraviesan los comercios de barrio y las familias argentinas. En diálogo con Córdoba Federal, reconoció que la inflación muestra una desaceleración respecto de períodos anteriores, pero advirtió que el incremento de los costos y de los productos esenciales continúa afectando fuertemente el poder adquisitivo.

Savore señaló que existe un marcado desfasaje entre la evolución de los salarios y el costo de vida. En ese sentido, mencionó los aumentos registrados en productos básicos, entre ellos los lácteos, además del impacto que tienen el transporte público y los servicios sobre los ingresos familiares.

Como ejemplo, hizo referencia al precio de la garrafa de gas, que según indicó pasó de $20.000 a $35.000. Para el dirigente, este tipo de incrementos explica por qué el dinero de los hogares alcanza para menos tiempo y graficó la situación con una frase contundente: “El 20 de cada mes ya es fin de mes”.

 

El consumidor busca alternativas más económicas

Otro de los aspectos destacados por Savore fue el cambio en los hábitos de consumo. Frente a los fuertes aumentos de las primeras marcas, los consumidores comenzaron a buscar opciones más económicas y a incorporar productos elaborados por pequeñas y medianas empresas.

Según explicó, en algunos casos la diferencia de precios entre una primera marca y una alternativa Pyme puede llegar al 50%. Como ejemplo, mencionó un pan lactal de primera marca que ronda los $6.000, frente a una opción de una empresa Pyme que se consigue cerca de los $3.000.

Esta brecha llevó a muchos consumidores a probar productos de pequeñas industrias y economías regionales, que comenzaron a ganar espacio en las góndolas de los comercios de proximidad.

Savore también cuestionó la rapidez con la que algunas empresas trasladan sus incrementos de costos a los precios finales y marcó una distancia entre los indicadores de la macroeconomía y la realidad que enfrentan diariamente los comerciantes y consumidores.

“Nosotros no somos más que el espejo de nuestros clientes; si el barrio no tiene plata, no se llega a la venta necesaria”, sostuvo el dirigente, al describir la relación directa entre el poder adquisitivo de las familias y el nivel de actividad de los almacenes.

 

 

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90 Radio

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