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Terremoto en Venezuela: crece la crisis humanitaria mientras continúan las tareas de rescate

A casi una semana del devastador sismo que golpeó a Venezuela, el país atraviesa la mayor tragedia natural de su historia. Con miles de muertos, decenas de miles de desaparecidos según estimaciones no oficiales y millones de personas afectadas, los equipos de rescate internacionales trabajan contrarreloj en medio del colapso de la infraestructura y los servicios básicos.

Venezuela enfrenta una de las peores catástrofes de su historia tras el terremoto que, a casi una semana de ocurrido, dejó un escenario de destrucción generalizada y una profunda crisis humanitaria. Mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros, especialistas califican al desastre como el evento natural más devastador registrado en el país.

De acuerdo con el balance oficial difundido por el gobierno de Delcy Rodríguez, el sismo dejó hasta el momento 1.940 personas fallecidas y más de 10.500 heridas. Sin embargo, reportes no oficiales elaborados a partir de denuncias de familiares y publicaciones en distintos portales elevan la preocupación al estimar entre 45.000 y 50.000 personas desaparecidas.

La magnitud de la tragedia llevó a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) a solicitar con carácter urgente el envío de 10.000 bolsas para cadáveres, en previsión del impacto que podría alcanzar el saldo final del desastre.

Los daños materiales también son de enorme dimensión. Imágenes satelitales estiman que alrededor de 58.000 edificaciones sufrieron daños severos o colapsaron completamente. Entre ellas se encuentran hospitales, escuelas, comercios y viviendas particulares, muchas de las cuales presentan un alto riesgo de derrumbe.

En total, cerca de siete millones de personas resultaron afectadas de manera directa o indirecta por el terremoto. La capacidad del Estado para asistir a semejante cantidad de damnificados se vio rápidamente desbordada, por lo que las redes familiares y comunitarias pasaron a desempeñar un rol fundamental. Miles de personas que perdieron sus hogares permanecen alojadas provisoriamente en casas de familiares, amigos o vecinos.

La emergencia se agrava por el deterioro previo de la infraestructura pública. Antes del sismo, Venezuela ya enfrentaba serias dificultades en el suministro de agua potable, energía eléctrica y comunicaciones. Incluso en Caracas, el servicio de agua se encontraba racionado durante varios días de la semana, mientras que en numerosas regiones del interior los cortes de electricidad complican aún más la distribución de ayuda y las tareas de rescate.

Frente a este escenario, se desplegó un amplio operativo internacional de asistencia. Cerca de 3.000 rescatistas provenientes de más de 40 países participan de las labores de búsqueda y salvamento. Entre ellos se destacan brigadas especializadas de México, Chile, Israel, Estados Unidos y equipos de voluntarios argentinos, que trabajan coordinadamente para localizar sobrevivientes bajo las estructuras colapsadas.

Si bien en los primeros días se registraron algunas dificultades burocráticas y migratorias para el ingreso de equipos de ayuda, las autoridades lograron destrabar esos inconvenientes y coordinar el trabajo conjunto de las delegaciones internacionales, que mantienen la esperanza de encontrar personas con vida entre los escombros.

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90 Radio

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